Las bebidas dietéticas se vincularon a un aumento del riesgo de accidente cerebrovascular y demencia

Sue Hughes / Medscape.- Han surgido nuevas interrogantes en torno a la inocuidad de los refrescos dietéticos tras un estudio que vincula la ingesta de bebidas artificialmente endulzadas tanto con accidente cerebrovascular como con demencia.

El estudio, publicado el 20 abril en la versión electrónica de Stroke, demostró que el consumo de una lata, o más, de refresco dietético cada día se relacionó con un incremento de tres tantos en el riesgo de accidente cerebrovascular y demencia durante un periodo de seguimiento a 10 años, en comparación con individuos que no ingerían bebidas artificialmente endulzadas.

“Actualmente se dispone de muchos estudios que indican los efectos perjudiciales de las bebidas azucaradas, pero considero que necesitamos tomar en cuenta la posibilidad de que las bebidas dietéticas tal vez no sean alternativas saludables”, expresó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, el Dr. Matthew P. Pase, PhD, Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, Estados Unidos.

“No es posible demostrar una relación de causa y efecto en este estudio, ya que tiene un diseño observacional, pero debido a la popularidad de las bebidas dietéticas, es urgente más investigación acerca de este tema”, señaló el autor.

Aún no se recomienda descartar las bebidas dietéticas con base en este estudio, “sin embargo, es necesario actuar con cautela, especialmente para los individuos que consumen múltiples bebidas dietéticas al día. Creo que se debe reconsiderar la situación de estas bebidas”, añadió el Dr. Pase.

Asimismo, el investigador señaló que es posible que la observación se deba a causalidad inversa. “No está claro si los refrescos dietéticos están produciendo accidente cerebrovascular y demencia, o si las personas enfermas tienden a utilizar más estas bebidas, en comparación a personas más sanas”.

“Si un individuo ya tiene factores de riesgo cardiovascular, es probable que se le aconsejara reducir la ingesta de azúcar y, por tanto, haya dejado de consumir bebidas azucaradas, utilizando más las bebidas dietéticas”, expresó el Dr. Pase.

“Observamos que una mayor ingesta de refresco dietético se vinculó a diabetes al inicio, pero no sabemos qué ocurrió primero. ¿Aumentaron las bebidas dietéticas el riesgo de desarrollar diabetes, o los pacientes diabéticos optaron por las bebidas dietéticas  al verse obligados a limitar su ingesta de azúcar?”.

El vínculo entre las bebidas dietéticas y la demencia resultó no significativo cuando se efectuó el ajuste con respecto a factores de riesgo vascular. El Dr. Pase sugirió que esto quizá de deba a que la relación puede ser mediada por factores de riesgo vascular (los edulcorantes artificiales podrían estar aumentando los factores de riesgo vascular). “O podría ser que las personas con factores de riesgo vascular beban más refrescos dietéticos, lo cual es muy posible, debido a que tal vez se les restringió el consumo de azúcar”.

La vinculación con el accidente cerebrovascular isquémico persistió en todos los modelos después del ajuste con respecto a los demás factores de riesgo.

Las bebidas azucaradas no se relacionaron con el riesgo de accidente cerebrovascular o demencia, pero los autores consideran que esto no es indicador de que son inofensivas.

“Se dispone de muchos estudios que señalan los efectos perjudiciales de las bebidas azucaradas, sin embargo, en nuestro estudio actual no tuvimos un número suficientemente elevado de personas que consumían bebidas azucaradas, para suponer que la información acerca de esto sea fiable. Tuvimos un número mucho mayor de individuos que informaron ingesta de bebidas artificialmente endulzadas”, expresó el Dr. Pase.

Otro estudio realizado por el mismo grupo, publicado el 5 marzo en la versión electrónica de Alzheimer’s and Dementia, demuestra una relación entre el consumo de bebidas azucaradas, y artificialmente endulzadas, y una reducción en el volumen del cerebro en una cohorte de edad madura. En el estudio transversal, las bebidas azucaradas, que consistían en refrescos y jugos de fruta, también se relacionaron con deterioro de la memoria episódica.

“La mayor ingesta total de bebidas azucaradas, jugo de fruta y refrescos, se relacionó con características de enfermedad de Alzheimer presintomática. Están justificados estudios adicionales para confirmar nuestros hallazgos y evaluar si las bebidas azucaradas se asocian longitudinalmente al agravamiento de la enfermedad de Alzheimer asintomática y a la aparición de enfermedad de Alzheimer”, concluyeron los autores.

En sus comentarios sobre estos estudios a Medscape Noticias Médicas, Keith Fargo, PhD, director de programas científicos y divulgación de la Asociación de Alzheimer, expresó: “Los dos estudios son difíciles de interpretar, las conclusiones son un poco diferentes entre sí, pero los datos epidemiológicos son confusos”.

Asimismo, añadió: “Estos dos artículos realmente deberían emitir señales de advertencia, pero ninguno de los dos está sugiriendo que podemos adoptar la decisión de eliminar los refrescos o los jugos para reducir nuestro riesgo de accidente cerebrovascular o demencia. Debemos analizar en su totalidad la dieta y el ejercicio, de lo cual esto es solo una parte muy pequeña”.

“De los dos artículos, es más fácil comprender que la elevada ingesta de azúcar no hace bien al cerebro, pero existen pruebas crecientes en la literatura que indican que las bebidas dietéticas no necesariamente son la panacea que algunos suponían”, señaló el Dr. Fargo.

“No podemos afirmar, con base en estos datos, que el hecho de que alguien consuma bebidas dietéticas implique un riesgo mayor de manera estadísticamente significativa, de desarrollar demencia. Esto es solo especulación. Lo mejor que se puede hacer es realizar más estudios para investigar a fondo la cuestión. Es improbable que las recomendaciones de salud sean sencillas, pero tal vez reemplazar una bebida azucarada con una artificialmente endulzada no sea la mejor opción.

Lo ideal sería omitir ambas y simplemente tomar agua”.

En el estudio publicado en Stroke, los investigadores analizaron datos de la cohorte de la Descendencia del Estudio Cardiaco de Framingham en torno a la ingesta de bebidas azucaradas y artificialmente endulzadas, y la presentación de un primer accidente cerebrovascular, o diagnóstico de demencia.

La cohorte con accidente cerebrovascular incluyó 2888 participantes mayores de 45 años (edad promedio, 62 años), y la cohorte con demencia incluyó 1484 participantes mayores de 60 años (edad promedio, 69 años).

Todos los participantes habían llenado cuestionarios de ingesta de alimento con regularidad. Para el presente estudio, los investigadores se enfocaron en la ingesta de bebidas durante el periodo de 1991 a 2001, así como en la presentación de accidente cerebrovascular o demencia en los siguientes 10 años.

Se presentaron 97 casos nuevos de accidente cerebrovascular (82 isquémicos), y 81 casos nuevos de demencia (63 compatibles con enfermedad de Alzheimer).

Los resultados mostraron que después de los ajustes con respecto a edad, género, nivel de educación (para el análisis de la demencia), ingesta calórica, calidad de la dieta, actividades físicas y tabaquismo, la mayor ingesta reciente y acumulada de bebidas artificialmente endulzados se relacionó con un aumento en el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, demencia por todas las causas, y demencia por enfermedad de Alzheimer.

Cuando los investigadores compararon la ingesta acumulada diariamente con 0 bebidas por semana (referencia), los hazard ratios fueron 2,96 (IC 95%: 1,26-6,97) para accidente cerebrovascular isquémico, y 2,89 (IC 95%: 1,18-7,07) para enfermedad de Alzheimer.

En cuanto a los resultados de las bebidas dietéticas: “Encontramos que las personas que consumían por lo menos 1 lata de refresco dietético al día tuvieron un incremento de tres tantos en el riesgo de accidente cerebrovascular y demencia, mayor que las que no consumían tales bebidas”, señaló el Dr. Fargo.

Asimismo, señaló que las ingestas más bajas (entre 1 y 6 bebidas a la semana) continuaron relacionándose con accidente cerebrovascular, pero no con demencia.

Las bebidas azucaradas no se relacionaron con accidente cerebrovascular o demencia.

Además de las cifras más pequeñas de participantes que consumían bebidas azucaradas, también existe la posibilidad de que un mayor número de personas que tomaban bebidas azucaradas hubiera fallecido por cardiopatía durante el periodo de estudio y, por tanto, no se habrían incluido en los criterios de valoración de accidente cerebrovascular y demencia.

El Dr. Pase señaló que se desconoce la manera en que el refresco dietético podría causar daño, pero hay datos que indican que los edulcorantes artificiales pueden predisponer al aumento de peso.

“Estudios en animales han mostrado que las ratas que reciben edulcorantes artificiales aumentan de peso más que las que reciben una dieta idéntica sin estos. Los edulcorantes también se han vinculado a un cambio en la composición de las bacterias del intestino, así como al desarrollo de intolerancia a la glucosa. Se dispone de ciertos datos sobre esto también en seres humanos, pero es mucho más difícil demostrar una relación de causa y efecto en ellos”, expresó el autor.

El Dr. Pase añadió: “Existe la posibilidad de que la asociación de la dulzura y las calorías se desacople en el cerebro cuando consumimos edulcorantes artificiales. El cerebro se condiciona a esperar calorías cuando percibe un sabor dulce, pero si esto no ocurre, es posible que las personas tiendan a sobrecompensarlo con otros alimentos dulces”.

Marcadores de enfermedad de Alzheimer presintomática

En el estudio publicado en Alzheimer’s and Dementia, los investigadores, también dirigidos por el Dr. Pase, utilizaron datos del estudio de Framingham para analizar los posibles vínculos entre la ingesta de bebidas azucaradas y artificialmente endulzadas, y los resultados en los marcadores neuropsicológicos (n = 4276), y en la resonancia magnética (n = 3846) de enfermedad de Alzheimer presintomática.

Observaron que el mayor consumo de bebidas azucaradas totales se relaciona con un menor volumen total del cerebro, y puntuaciones de memoria más bajas. En relación con ninguna ingesta, la diferencia en el volumen cerebral total asociada al consumo de 1, 2 o más bebidas azucaradas por día, fue equivalente a 1,6 y 2,0 años de envejecimiento del cerebro, respectivamente, y la diferencia en las puntuaciones de memoria fue equivalente a 5,8 y 11,0 años de envejecimiento cerebral.

La mayor ingesta de refrescos dietéticos se relacionó con un volumen cerebral total más pequeño, y peor desempeño en una de las pruebas neuropsicológicas.

En un editorial complementario al estudio publicado en Stroke, y que abordó los resultados con las bebidas dietéticas, el Dr. Heike Wersching, de la Universidad de Münster, Alemania, y Hannah Gardener, ScD, y el Dr. Ralph L. Sacco, de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, Estados Unidos, reiteran que es difícil aclarar si las relaciones observadas entre las bebidas artificialmente endulzadas y el accidente cerebrovascular y la demencia son causales, o reflejan un sesgo de causalidad inversa, por lo que son necesarios más estudios.

Los investigadores señalan que los estudios epidemiológicos futuros podrían incluir requerimientos de datos sobre fluctuaciones de peso previas, conducta alimentaria, cambios en el consumo de bebidas azucaradas y artificialmente endulzadas en el curso del tiempo, y motivos para elegir las bebidas artificialmente endulzadas.

Tanto los refrescos azucarados como los artificialmente endulzados, pueden ser problemáticos para el cerebro Wersching y colaboradores

“La investigación realizada por el Dr. Pase alienta en gran medida a un análisis más detallado y más investigación sobre este tema, pues los efectos causales, incluso pequeños, tendrían enormes efectos en la salud pública, debido al elevado consumo, tanto de bebidas artificialmente endulzadas, como de bebidas azucaradas”, concluyen los autores.

La literatura actual no es concluyente en torno a la naturaleza causal de las relaciones entre el consumo de bebidas artificialmente endulzadas y el riesgo de accidente cerebrovascular, demencia, diabetes mellitus y síndrome metabólico.

La serie creciente de estudios epidemiológicos que demuestra fuertes relaciones entre el consumo frecuente de bebidas artificialmente endulzadas y los desenlaces vasculares, no obstante, parece indicar que quizá no sea aceptable sustituir o promover estas bebidas como alternativas más saludables a las bebidas azucaradas.

“Tanto las bebidas azucaradas como las artificialmente endulzadas pueden ser problemáticas para el cerebro”, concluyen los investigadores.

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